Relojes Bertolucci

Lunes, 15 Septiembre   

Cuando se habla del fascinante arte de la relojería hay que hablar necesariamente de Suiza, su hogar materno.

Primero en pequeños grupos, y más tarde a mayor escala, los artesanos suizos siempre se han distinguido por la precisión, fiabilidad y belleza de sus relojes. Y es que han estado siempre comprometidos con la búsqueda meticulosa de la perfección.

Este espíritu sobrevive en los talleres BERTOLUCCI de Neuchâtel, donde los relojes, fabricados con talento y experiencia, son concebidos como piezas que poseen estilo, belleza y precisión: para conservar el tiempo en armonía con la vida del hombre actual.

La primera fecha que nos ayuda a trazar la línea de los orígenes de BERTOLUCCI es 1911. En este año, en el mismo corazón de la región del Jura suizo, en Pery, empieza a ser conocida la compañía “Mimo Watch”, dirigida por Robert Chopard, por su maestría en el ensamblaje de piezas para movimientos mecánicos automáticos y manuales. Los valores de este viejo arte, que precisa una importante atención al detalle y a la sensibilidad técnica, permanecen inamovibles y son la base de la fabricación de movimientos manuales y mecánicos concebidos anteriormente a la llegada, en 1936, del nuevo propietario, Marcel Michelotti, un conocido maestro relojero.